Ojalá que al pensarte no escudriñe tu mente,

y al medir la distancia se me antoje más corta.

Que durmiendo - al buscarte en el sueño - te invente,

y en el alba –  al yacer el ocaso – a mi vera  te encuentre.

 

Ojalá se congele mi llanto sin mojar mis mejillas,

se derrita mi pena entre trazos de letras,

y mi huelga de hambre - de poemas y odas - se diluya en el tiempo.

 

¡Qué se acabe este ayuno! (la cuaresma ha pasado)

Que mi hambre es de hombre que te busca en la sombra,

-tu secuoya es muy grande- y que extraña tu trino (chamariz en el árbol).

 

Mi sendero plagado de aulagas se me antoja muy largo…

 

©Kety Díaz Álvaro

Cupido y Psique (Thorvaldsen)

  
 

 

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